El nombre de la rosa: 12 datos interesantes sobre el libro más conocido de Umberto Eco

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El nombre de la rosa es una novela cautivadora escrita por Umberto Eco. Aunque es la obra más famosa del célebre autor italiano, es probable que no conozcas alguno de estos datos curiosos.

El nombre de la rosa datos curiosos

El nombre de la rosa es una novela cautivadora escrita por el célebre autor italiano Umberto Eco. Publicada en 1980, esta novela de misterio histórico ha cautivado a los lectores por su intrincada trama, su ambientación rica en detalles y sus temas que invitan a la reflexión.

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Ambientada en un monasterio italiano del siglo XIV, la historia sigue al fraile franciscano Guillermo de Baskerville mientras investiga una serie de misteriosas muertes que se producen dentro de los muros de la clausura.

Eco entrelaza con maestría elementos de historia, filosofía, teología y ficción detectivesca para crear una experiencia de lectura única y envolvente.

En este artículo, exploraremos 12 datos cautivadores sobre El nombre de la rosa que te dejarán con ganas de leerla.

12 curiosidades sobre El nombre de la rosa

Con El nombre de la rosa Umberto Eco se unió al grupo de escritores que desde su primera obra encontraron el éxito. Aunque este no fue el primer libro publicado del autor italiano.

Antes de su publicación, Eco era conocido por sus trabajos académicos en el campo de la semiótica, lo que convirtió su novela de debut en un notable éxito transversal.

La célebre novela de Umberto Eco se publicó por primera vez en 1980, obtuvo rápidamente reconocimiento internacional y se convirtió en un éxito de ventas, cautivando a los lectores con su intrigante trama y su rico trasfondo histórico.

La idea de Umberto Eco era escribir una novela policíaca y, como era apasionado a la Edad Media, quiso trasladar la historia a aquella oscura y misteriosa época.

Cuenta el libro en el prólogo titulado “Naturalmente, un manuscrito” que la historia del libro comenzó el 16 de agosto de 1968 cuando encontró un manuscrito redactado por un tal abate Vallet, titulado “Le manuscript de Dom Adson de Melk, traduit en français d’après l’édition de Dom. J. Mabillon (Aux Presses de l’Abbaye de la Source, Paris, 1842)”.

Al parecer Jean de Mabillon, el famoso historiador del siglo XIX francés, encontró este manuscrito en el monasterio de Melk que era una copia de otro redactado en el siglo XIV. El narrador dice haber leído rápidamente y de forma apasionada el manuscrito, así como haber tomado notas de él en sus propios cuadernos.

Pero años después el documento se perdió y, tras buscar durante años referencias de él, y no encontrarlas, así que decidió transcribir al público contemporáneo el contenido de las memorias de Adso de Melk.

Abadía de Melk (Austria)

Al terminar la obra, Eco tenía varias opcionales para el título “La abadía del delito” y “Adso de Melk”.

Este último se inspiraba en aquel manuscrito que había encontrado en agosto de 1968, escrito por “Dom Adson de Melk” y que Eco convirtió en el joven aspirante a monje y narrador de la historia.

Sim embargo, quienes leyeron la lista de potenciales títulos se inclinaron por el que finalmente sería el definitivo: El nombre de la rosa.

Después de publicado, El nombre de la rosa fue alabado por la crítica, lo que puede corroborarse con los varios premios, nacionales e internacionales, que recibió.

Entre esos premios se cuentan el Premio Strega en 1981 y el Prix Medicis Étranger en 1982. Además, ocupó el puesto 14 en la lista de los 100 libros del siglo de Le Monde.

Debido a su inmensa popularidad, El nombre de la rosa se ha traducido a más de 40 idiomas, lo que ha permitido a lectores de todo el mundo conocer esta cautivadora historia de misterio e intriga.

Las primeras traducciones llegaron a Francia, luego a Estados Unidos, España y Alemania (1982), seguidas de los países en los que Eco aparecía por primera vez: Taiwán, Finlandia y Países Bajos (1983), Dinamarca, Islandia y Noruega (1984 ), Grecia y Checoslovaquia (1985), Corea del Sur, Irán y Turquía (1986) e Israel, Hungría, la URSS, Alemania Oriental y Vietnam a finales de los ochenta.

En la década de 1990 y principios del siglo XXI, nuevos países se sumaron a la larga lista: Japón, Lituania, Túnez (primera traducción al árabe), Moldavia, Bielorrusia, República Checa, Egipto, Albania, Libia, Letonia, Tailandia, Eslovaquia, Indonesia, Macedonia, Ucrania, Georgia, Azerbaiyán, Armenia, India y Croacia.

Las traducciones, el recibimiento de la crítica y las recomendaciones de lectores durante décadas en decenas de países del mundo ha llevado a El nombre de la rosa a sobrepasar los 50 millones de copias vendidas en todo el mundo.

Eco, autoproclamado admirador del escritor argentino Jorge Luis Borges, incorporó elementos del estilo y los temas de Borges en El nombre de la rosa.

El nombre del bibliotecario ciego de la abadía es Burgos, en homenaje al autor argentino quien quedó ciego de adulto y era fanático de las bibliotecas y de los laberintos, que pueblan también El nombre de la Rosa.

Esta presencia de Borges, además, añade una capa extra de complejidad y profundidad intelectual a la novela.

Pero Borges no es el único escritor referenciado de una u otra manera en El nombre de la rosa.

Eco hace decenas de referencias literarias en su libro, y una de las más interesantes es a Sir Arthur Conan Doyle, creador del mítico detective Sherlock Holmes. ¿Pero cómo se da la referencia?

Se cree que el protagonista, Guillermo de Baskerville, está inspirado en una figura real del siglo XIV: William de Ockham. No obstante, muchos lectores consideran que también tiene muchos matices propios de Sherlock Holmes, quien precisamente protagoniza una novela titulada El sabueso de los Baskerville (1901).

De hecho, al inicio de la obra se hace una descripción de Guillermo muy parecida a la que hace Watson de Holmes: alto, delgado y de nariz aguileña. También su forma de actuar y procedimientos son parecidos, así como su interés por las máquinas e invenciones, sin contar su aparente consumo de sustancias psicoativas.

Pero no solo es Guillermo quien se parece a una creación de Arthur Connan Doyle, el propio Adso de Melk es una figura paralela a Watson, el ayudante de Holmes, ya que el novicio de Melk es también quien relata los procedimientos del detective y quien lo acompaña. Eso sin contar que “Adso” suena prácticamente igual a “Watson”.

Veinticinco años después de publicada la obra, Eco aclaró un malentendido con respecto a una supuesta referencia a Shakespeare en su libro.

El autor de le dijo al periodista del diario Clarín Antonio Gnoli que aquellos quienes en El nombre de la rosa encontraron una referencia al verso de Shakespearea rose by any other name” (una rosa con cualquier nombre), se equivocan“.

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“Mi cita significa que las cosas dejan de existir y quedan solamente las palabras. Shakespeare dice exactamente lo opuesto: las palabras no cuentan para nada, la rosa sería una rosa con cualquier nombre”. Concluyó.

En 1987, años después de publicado su libro, Eco escribió “Apostilla a El nombre de la rosa“, una especia de tratado donde comenta cómo y por qué escribió su novela, pero no revela los misterios de la trama.

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En diálogo con Radio El País, Eco contó que había redactado el nuevo texto porque estaba harto de todas las preguntas que le planteaban desde todo el mundo sobre su gran éxito literario.

Sean Connery en El nombre de la rosa (1986)

La novela de Eco ha tenido ecos, no solo en la literatura, sino también en otras artes.

Por ejemplo, en el mundo de los juegos. Desde su publicación se han creado varios videojuegos inspirados en El nombre de la rosa, como La abadía del crimen (1987), así como la nueva versión de este, titulada La abadía del crimen Extensum (2016) y otras como Nomen rosae (1988)​ e Il noma della rosa (1993).​

También existe una canción estilo Pop Rock dedicada al libro escrita por la banda Española Blucer.

Juego inspirado en El nombre de la rosa

Debido al gran éxito del libro y a su intrigante trama, El nombre de la rosa llamó la atención del mundo del cine, lo que condujo a la realización de una versión cinematográfica, dirigida por el francés Jean-Jacques Annaud en 1986.

La cinta fue protagonizada por Sean Connery como el franciscano Guillermo de Baskerville y Christian Slater encarnando a su discípulo, Adso.

La película corrió con la misma suerte que el libro y se convirtió en un éxito. Catapultó a la fama al autor Christian Slater y ganó en total dieciséis premios en distintos festivales y concursos internacionales, entre los cuales están el César a la mejor película extranjera en 1987 y dos Premios BAFTA británicos: mejor actor (Sean Connery) y mejor maquillaje (Hasso von Hugo).

A pesar de los numerosos premios y del éxito de taquilla de la película, el propio Umberto Eco se mostró insatisfecho con la plasmación de su libro en la pantalla. Desde entonces, nunca dio permiso para la filmación de sus obras.

¿Cuál fue tu favorito de estos datos curiosos sobre El nombre de la rosa Umberto Eco?

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